Eventos para fidelizar clientes: ideas para fortalecer la relación con tu marca



Con los años he comprobado que muchos eventos tienen un objetivo muy claro: presentar un producto, celebrar un aniversario o reunir a clientes. 

Pero, cuando termina el evento, me gusta hacerme siempre la misma pregunta: 
¿Ha cambiado la relación entre esa empresa y sus clientes? 

Porque, si la respuesta es no, probablemente hemos organizado un buen evento… pero hemos perdido una gran oportunidad. 

Muchas veces pensamos que la fidelización depende únicamente del producto o del servicio. Sin embargo, las personas recordamos mucho más cómo nos hicieron sentir que el programa que vimos o el catering que degustamos. 

Por eso creo que los mejores eventos no son los que impresionan, sino los que consiguen acercar a las personas. 

Un evento no es mejor si ha sido más caro. 

Este es uno de los errores más habituales, cuando, en realidad, la exclusividad consiste en hacer que cada asistente sienta que ese encuentro también estaba pensado para él. 

Una visita privada, una mesa redonda con pocas personas o una conversación con expertos puede generar mucho más valor que un evento multitudinario. 

Coffee break 

Los clientes también quieren conocerse entre ellos. 

En muchos proyectos he visto cómo las conversaciones más interesantes no ocurrían durante las ponencias, ocurrían en la pausa para el café. 

Cuando un evento consigue generar conexiones entre los propios asistentes, deja de ser solo un acto corporativo para convertirse en una experiencia útil. 

Y eso también fortalece la relación con la marca que lo ha hecho posible. 

Hacer seguimiento 

El evento no acaba cuando ha terminado el día. Es importante hacer un seguimiento de los asistentes y darles ese valor que se merecen. 

Una fotografía compartida días después, un correo agradeciendo la asistencia, un artículo con las conclusiones, una llamada para preguntar cómo fue la experiencia... 

Todo eso también forma parte del evento. 

Y, muchas veces, es ahí donde empieza realmente la fidelización. 

En resumen 

Un evento no debería medirse únicamente por el número de asistentes. 

Debería medirse por las relaciones que ayuda a construir. 

Porque los clientes pueden olvidar una presentación, pero difícilmente olvidan cómo les hizo sentir una marca. 

Jacqueline Ruiz C.

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