4 de noviembre de 2019

ESTAR ONLINE CUANDO SE ESTA OFF-LINE: Las redes sociales y los eventos



Decir ahora que estamos en el boom de las redes sociales ya es anticuado. Las redes sociales no son novedad, tampoco son algo conocido/ o usado por solo un segmento de la población.  Las redes sociales se han integrado en nuestras vidas y tanto los nacidos en la época de las conexiones inalámbricas como en la época de la televisión en blanco y negro, las conocen y usan. De modo que no podemos olvidarnos de ellas cuando se quiere llevar a cabo un evento.

Si bien los eventos están creados para las conexiones cara a cara, el networking y la experiencia física, son capaces de transformarse en una herramienta de promoción, comunicación y medición cuando se le integran las redes sociales.  
En primer lugar, las redes sociales se pueden utilizar previamente al evento, de tal forma que incrementen el Brand awarness y promuevan la participación. Esto se puede hacer mediante la publicación de contenido en las redes oficiales de la organización o con la publicidad en las mismas que redirija al usuario hacia la página web de la empresa. De esa forma se facilita la venta de entradas y el contacto de la empresa con el consumidor.


En segundo lugar, las redes sociales son una gran herramienta de comunicación del evento , útil para la futura promoción de servicios, productos u otros eventos. Para ello, se requiere de una gran organización. Se debe de pensar en qué redes sociales esta nuestro público. Si sabemos que está en Facebook o Instagram podemos crear photocalls para el evento, si este está en Twitter, hashtags potentes. También dependerá del formato de contenido que le interese a nuestro consumidor. Si tiene predilección por las noticias (Twitter, LinkedIn, Facebook) se deberá preparar el terreno para crear contenido noticiable y publicity) o si en cambio, tiene preferencia por el contenido audiovisual (Instagram, Snapchat, Youtube, Pinterest) se podrá considerar la realización de un Aftermovie del evento, o invitar a influencers para que retransmitan por Instastories el evento o suban sus fotos con los Hashtags creados meticulosamente.

Por último, después del evento, las redes sociales son una excelente forma de medición de los resultados. A través de los hashtags, menciones, conversaciones, imágenes y videos que han subido los usuarios en sus perfiles, se puede obtener una idea bastante clara del éxito o no del evento.

Dicho esto, hay que pensar en qué función queremos dar a las redes sociales antes, durante y después del evento ya que existe más de un centenar de acciones que se pueden tomar. Para no verse abrumado entre tantas posibilidades y reconociendo que “quién mucho abarca poco aprieta”, es mejor delegar la función a un profesional que se encargue de seleccionar las redes sociales más adecuadas para la naturaleza del evento y los participantes potenciales/consumidores/clientes y las acciones que se van a tomar en cada momento para lograr los objetivos establecidos.

Personalmente recomiendo contar con agencias especializadas en eventos, como Manatís, para la gestión de un evento que quiere contar con acciones en Redes sociales. Como última reflexión, aunque el contenido sea efímero, las opiniones son muy sólidas.

26 de septiembre de 2019

DEL SILLÓN AL AVIÓN: la conveniencia de los viajes de empresa


Es curioso cómo las cosas han cambiado. Antes, la mayoría de las personas aspiraba a estar sentada en un sillón confortable de un despacho en una planta 36 con vistas a toda la ciudad. Sin embargo, cada vez más gente decide abandonar este cómodo sueño y se emociona al imaginarse viajando por el mundo y descubriendo nuevos lugares y culturas.

Parece ser que hay un cambio de valores, en el que preferimos invertir en vivir y compartir experiencias a invertir en objetos caros que terminarán llenos de polvo en casa. Queremos ser libres,  ser cultos , ser felices.

Ahora bien, sólo un imprudente lo dejaría todo para viajar sin garantías. Muchos nos topamos con el problema de para financiar nuestros sueños debemos tener un trabajo fijo, y el trabajo en ocasiones nos limita poder viajar cuando tenemos vacaciones, y cuando justamente hay más aglomeraciones.

Por suerte, del mismo modo que cambian nuestras ambiciones, también cambian las empresas, el modo en el que operan y como valoran los recursos humanos.

Es por eso que para aquellos que consultan ofertas de viaje mientras llevan traje de camino la oficina, los viajes organizados por la empresa pueden ser sus pequeñas dosis de felicidad.

Un viaje puede satisfacer objetivos organizacionales y objetivos personales ya que, por un lado, pueden expandir el conocimiento del empresario mediante meetings, eventos, convenciones y exhibiciones y además, también pueden servir de incentivos para fomentar su motivación, productividad o sentimiento de pertenencia. Por otro,  los empresarios pueden descubrir una ciudad o país. Así pues, los viajes de empresa alienan el espíritu viajero del empleado con sus roles y expectativas como trabajador.

Como experta en turismo MICE recomiendo dejar en las manos de profesionales la organización de este tipo de viajes ya se deben tener en cuenta viaje, hospedaje, alimentación, actividades y transporte. En definitivas, los viajes de empresa son una herramienta que, bien diseñada fomenta el bienestar del empleado y la empresa.

Jacqueline C. Ruiz

6 de septiembre de 2019

LOS PREJUICIOS: la importancia de la imagen corporativa


Durante el día, tomamos una media de 35.000 decisiones al día. Si esta cifra te parece increíble, es porque más del 99,74% de las decisiones, las toma tu cerebro de manera automática basándose en información que tenemos en nuestro subconsciente.

Si bien está toma de decisiones automática nos permite concéntrarnos en asuntos más relevantes, no es perfecta. Un ejemplo de ello son los prejuicios.
Los prejuicios son juicios hacia una persona o grupos de personas, que por ciertos atributos, nuestro cerebro identifica con un estereotipo generalmente negativo. Estos se forman a partir del primer contacto con una persona y son difíciles de canviar.

Por lo tanto, aunque nuestro cerebro nos intente hacer las cosas fáciles tomando el rol de gestor clasificador de información, a veces nos boicotea en nuestras relaciones con los demás.

Necesitamos tan solo tres segundos para formarnos una imagen mental de otra persona y establecerle una etiqueta (prejuicio). Las marcas y las empresas también sufren de prejuicios.


 Es por eso que es esencial cuidar la imagen corporativa y la identidad corporativa, ya que, si un potencial entra en tu web y ve desorden y poca coherencia o ve una empresa sin logodatos de contacto o poca información lo más posible es que piense que no eres una empresa de fiar o eres poco profesional.

A sí pues, en un mercado tan competitivo como el actual, las empresas han pasado a ser victimas de los prejuicios, haciendo que se perciba antes la calidad a partir de la imagen que transmite la empresa, que en los productos y servicios.
Como profesional en comunicación, creo que aunque la mejor publicidad es un buen producto/servicio, las marcas, igual que los platos, deben entrar primero por los ojos.

2 de septiembre de 2019

Escucha #ModeOn


¿No os ha pasado que habláis y sentís que os responden con algo que no viene a cuento o no os prestan ni atención?

Esto pasa en cualquier situación, tanto en nuestra vida personal como entre compañeros de trabajo, clientes o proveedores. Y aun peor: muchas veces, sin darnos cuenta, nosotros también lo hacemos. En mi opinión, la mala calidad de la escucha es fuente de grandes problemas de comunicación. De hecho, el problema no suele estar en el mensaje, está en qué se presta atención y en cómo se interpreta.

En los años 40, se describió por primera vez el concepto de escucha activa. Esta venia de la mano de la terapia del psicólogo y doctor Carl Rogers que proponía utilizar cómo terapia la escucha plena y sin interrupciones para que el paciente pudiese resolver sus conflictos mediante la libre verbalización de ellos. No fue hasta 2002 que Michael Rost definió el concepto en su Teaching and Researching Listening.  En él se define como “el proceso de escuchar para comprender la comunicación des del punto de vista de quien habla”, al contrario de las tan comunes escucha selectiva (sólo escuchamos lo que nos interesa) y escucha apreciativa (escuchamos sin prestar atención en el contenido)

La escucha activa es beneficiosa en el lugar de trabajo ya que permite detectar problemas y aumentar la productividad al minimizar los malentendidos. También mejora las relaciones interpersonales ya que las personas sienten que sus ideas son escuchados y valoradas. Otros beneficios son la reducción de la tensión, incremento de la motivación, mejora de la toma de decisiones y estimulación de la cooperación.
Ahora bien, pese a que la teoría suene muy fácil, hay varios obstáculos que nos impiden escuchar activamente a los demás. El primero es la atención dividida que se refiere a cuando estamos atendiendo a diversos estímulos o tareas y nosotros o el usuario nos vemos en una posición incómoda para la comunicación. El segundo obstáculo es que mientras estamos escuchando al otro ponemos demasiada atención sobre nosotros mismos (cómo nos sentimos, qué nos evocan las palabras del usuario) y dejamos de escuchar al otro para escuchar nuestras mentes. Aunque antes de encontrarse obstáculos, uno debe querer escuchar de verdad. Debe haber la voluntad de querer escuchar activamente, escuchar para entender.


Personalmente, me considero defensora de la escucha activa y disfruto practicándola,  en mi entorno personal y profesional. En mi opinión, todos deberíamos estar dispuestos a escuchar más a los otros. 

De hecho, un sabio dijo una vez: “La naturaleza nos dio dos ojos, dos orejas y una boca para que pudiéramos observar y escuchar el doble de lo que hablamos.” Si todo el mundo pensará así, habría más paz y menos guerras.

Jacqueline C. Ruiz

DELEGAR: Cuando la mochila pesa menos se llega más lejos


Cuando eres líder de un equipo, empresa o cualquier tipo de organización, eres quién sabe, más que nadie, todo lo que se tiene qué hacer. En este momento, es cuando uno se carga a la espalda una mochila inmensa llamada “tareas pendientes” y empieza a subir la montaña, ya que le han dicho que, en la cima hallará el éxito.

Al principio crees que tú puedes con todo, pero a medida que vas subiendo te das cuenta qué o te desprendes de algo o tardarás mucho más o directamente nunca llegarás.
Está claro que para el bienestar de la empresa y de uno mismo, uno debe aprender a delegar y dar responsabilidades, funciones o poderes a otros miembros del equipo para que lo ejecuten por él. 

Pese a que nadie disfruta con el acceso de trabajo delegar no es un concepto innovador, ¿por qué no lo hacemos? El problema radica en la falta de confianza en los demás y uno mismo
.Por un lado, la falta de confianza con uno mismo se debe al miedo a volvernos imprescindibles. Es miedo a que la persona a la que le delegamos la tarea lo haga mejor que nosotros y perdamos la valía.

Por otro, nos falta confiar más en los demás y en su trabajo. Hay veces en las que uno no delega una tarea por que cree que sólo él es capaz de hacer las coses bien, y esto es una creencia limítate ya que se puede seguir distintos caminos para terminar en un mismo punto: en el de una tarea bien realizada. Debemos comprender que todas las personas somos diferentes y tenemos un “modus operandis” distinto, pero uno no es mejor que el otro cuando se alcanzan los resultados esperados.

A mí, personalmente siempre me había costado delegar, pero, con el tiempo, he visto que delegando ciertas funciones me puedo centrar más en la toma de decisiones y en la realización funciones directivas.  El equipo también se siente cómodo viendo que confío en ellos para llevar a cabo ciertas acciones.  Además, para mí también ha sido importante aprender a delegar ya que me permite entender cómo se sienten mis clientes cada vez que dejan en mis manos algo tan importante cómo su imagen corporativa.

Jacqueline C. Ruiz

26 de julio de 2019

EL CLIMA ORGNANIZACIONAL: Más allá de las conversaciones de ascensor


Hasta hace unos años, las empresas prestaban muy poca atención al bienestar de sus trabajadores, pues lo consideraban irrelevante y una perdida de dinero y tiempo.  Hoy en día, estudios del comportamiento organizacional afirman que un trabajador motivado presenta mayor compromiso, implicación y rendimientopor lo tanto, el bienestar del trabajador es más importante que lo que algunos directivos creían.

 Un trabajador motivado ya no sólo hace el trabajo por el que le pagan, sino que se preocupa de hacerlo bien y ser productivo.  Pienso que es una gran ventaja competitiva ya que en un mundo en el que es tan fácil copiar un producto, un servicio o una técnica, la diferenciación la marcan las personas y el trabajo que realizan.

De este modo, hay varios factores de los que depende la motivación laboral, pero dejando de lado elementos obvios como el salario o el reconocimiento, un gran factor es el clima organizacional.

El clima organizacional está constituido por todas aquellas relaciones laborales y personales que se desarrollan en el lugar de trabajo. Las implicaciones que tiene son claras: una persona no estará motivada a asistir al puesto de trabajo y será menos productiva si se encuentra en tensión debido a las malas relaciones con su equipo.

En mi opinión, un líder inteligente debe conocer el efecto que tiene un ambiente organizacional positivo e invertir en la creación de una buena atmosfera de trabajo. Por esto, apuesta por los eventos empresariales.

Por un lado, los eventos impulsan una comunicación más distendida, en la que es más fácil y cómodo conocer y entender a quién tienes al lado, sin la presión de un día de oficina. También permiten establecer y reforzar relaciones, creando equipos de trabajo más cohesionados.   

Por último, la participación en eventos aumenta el sentimiento de pertenencia, fortaleciendo la cultura de empresa e impactando favorablemente en la imagen de esta.

Como profesional del sector del protocolo y los eventos, he observado el efecto que tienen los eventos de empresa, y me dedico a gestionar actividades de team building y convenciones ya que disfruto viendo cómo se enriquecen las relaciones entre miembros de una empresa y se generan de nuevas.

En definitiva, las empresas que buscan mejorar resultados deberían no sólo mirar hacía fuera sino que también hacía dentro y tomar acción.

 Jacqueline C. Ruiz

25 de julio de 2019

Los ODS: La respuesta de la ONU a la llamada del planeta



Considero muy interesante saber que, en los próximos años, en la agenda global de las Naciones Unidasestán citados el hambre, la pobreza, la desigualdad, el cambio climático y el difícil acceso al agua y la energía como unos de los problemas más importantes del planeta y a los que se debe hacer frente. Ante tales predicciones, la comunidad internacional  ha respondido con la creación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, también conocidos como ODS.

Los ODS son 17 objetivos,  destinados a la preservación del planeta, la paz y la prosperidad.

Todos sabemos que estos objetivos de por sí, no cambiaran el mundo, pero si ayudaran a empezar a concienciar a la población ante el futuro del planeta.
 Los ODS , al igual que los objetivos de una compañía, necesitan de la toma de acción. En mi opinión, pese a que los principales destinatarios de estas medidas son los países,  no podemos negar que algunas  empresas han sido cómplices de la situación global en la que nos encontramos. Precisamente, Debido al efecto positivo y negativo que tienen las empresas en el entorno en el que se desarrollan, defiendo firmemente la integración de los ODS en las organizaciones.


Para muchas  empresas la implicación con los ODS no es sólo un acto de empatía hacia el planeta y la sociedad, sino que también es implicarse en la resolución de una parte de las preocupaciones y desafíos de los diferentes grupos de interés a nivel mundial. Además, Se prevé que la consecución de los ODS beneficiará a las empresas creando un escenario idóneo para el desarrollo de su actividad de negocio, cuya consecuencia será la existencia de mercados estables y competitivos, de  consumidores con poder adquisitivo y de empleados cualificados

Ahora bien, ¿cómo gestionar e incorporar los ODS ? 
 Es evidente que lo primero que se deberá hacer es que los entendamos, por ello en este artículo quiero promocionarlos como un elemento indispensable para un mejor futuro para nosotros y nuestros descendientes. Claro está que son mucho, por lo que una vez entendidos y tras un análisis de los que podemos aplicar, deberemos priorizar aquellos que podrían ser objeto de mejora en la propia empresa, es un misión que todos hemos de adquirir en nuestros entornos, al igual que yo aplico en mi empresa. 

Todos estos grandes e importantes retos considero que se han de aplicar ya en las estrategias  de responsabilidad social corporativa  ( RSC ) de todas las empresas.
En antiguos post ya definido la  RSC y he  hablado de la importancia de su implementación, pero el que los ODS formen parte de la RSC significa ir un paso más allá y adelantarse hacía lo que estará en “boca de todos”, llegando a anticiparnos a las modas como unos cool hunter .


Como profesional de una agencia de comunicación y protocolo, animo a las personas y empresas a moverse hacia una actitud más respetuosa y colaborativa, entendiendo que antes que el “Saber Estar” para crear buenas comunicaciones , se encuentra el “Saber Cuidar” para crear un lugar de  Bienestar



Jacqueline Ruiz C.