16 de diciembre de 2016

Nosotras podemos. Nosotras lo valemos

Frecuentemente escuchamos frases como “ella es fuerte, puede con todo”

Y yo me he preguntado  ¿a qué se refiere exactamente con el adjetivo “fuerte”? Así que decidí indagar y pude comprobar que según un estudio de FIDEM,  Fundación Internacional de la Mujer Emprendedora, junto con Lead Learning Lab, entidad dedicada al management persuasivo, la mujer fuerte se define como aquella persona  capaz de adaptarse a los cambios, a la incertidumbre o a la adversidad con optimismo y energía.
En definitiva una mujer luchadora que cree en los compromisos y que no se deja vencer fácilmente, que se esfuerza hasta el final en hacer las cosas bien hechas, sin dejar sus responsabilidades a medias.
Se considera que las mujeres son capaces de mirar más allá del presente, marcarse unos objetivos e insistir hasta conseguirlos, las mujeres, por lo general, no se resignan ni se dejan vencer. Y si el camino a seguir no funciona, buscan alternativas y soluciones. Son apasionadas, creativas y nada las detienen.

Si miramos al pasado podemos recordar mujeres fuertes como Ana Frank, Marilyn Monroe, Margaret Thatcher o Frida Kahlo. Y sin ir más lejos, Isabel Allende, Madonna o Melinda Gates son mujeres perseverantes, valientes y constantes.
Incluso actuales cantantes como Adele nos transmiten que la fuerza de la personalidad que transmite y su voz no está reñida con la sensibilidad hacia su entorno. Una gran comunicadora al respecto.
Una mujer fuerte es una mujer feliz, satisfecha, realizada, generosa y es influyente en su entorno. Todas tenemos una fuerza interior que nos guía y nos hace avanzar y mirar hacia adelante tomando la mejores decisiones posibles.
En mi opinión, todas estas características me llevan a preguntarme porque no hay que más mujeres dirigiendo las organizaciones.
 Para potenciar y reivindicar la importancia de las mujeres fuertes, desde el Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria El Sol se ha creado e impulsado un movimiento llamado #masmujerescreativas para conseguir que el 2019 se llegue a la igualdad entre hombres y mujeres en los cargos directivos.
Parece ser que las aulas de las universidades, el 76% son mujeres, pero únicamente el 5% llegan a los consejos de administración. Ambos resultados escalofriantes.
¿Qué es lo pasa a medio camino que son tantas las mujeres que no llegan a la cima? Os animo a intentarlo. Porque las estadísticas son “desoladoras”.

Jacqueline Ruiz C.


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