Cómo organizar una jornada para profesionales sanitarios
Hay algo que siempre me llama la atención cuando organizamos jornadas para profesionales sanitarios.
Al terminar, pocas personas recuerdan el horario exacto de las ponencias o el orden del programa.
Sin embargo, sí recuerdan aquella conversación durante la pausa para el café, el caso clínico que les hizo reflexionar o a la persona con la que intercambiaron una idea que después pudieron aplicar en su trabajo.
No consiste solo en reunir a profesionales en un mismo espacio. Consiste en crear las condiciones para que el conocimiento circule.
El contenido sigue siendo el protagonista
En el ámbito sanitario, el tiempo es un recurso muy valioso.
Por eso, cada ponencia, mesa redonda o caso práctico debe aportar algo útil a los asistentes.
No se trata de llenar una agenda. Se trata de que cada intervención tenga un propósito.
Los espacios informales también forman parte del programa
Muchas veces pensamos que el networking ocurre de manera espontánea.
Mi experiencia me dice que no siempre es así.
La distribución de los espacios, los tiempos de descanso o incluso la forma de dar la bienvenida pueden favorecer que esas conversaciones aparezcan de forma natural.
Y, en muchas ocasiones, son esas conversaciones las que más valor generan.
La experiencia empieza antes de la jornada
Una convocatoria clara, una información bien organizada y una comunicación cercana antes del evento ayudan a que los asistentes lleguen con confianza y sepan qué esperar.
Porque la experiencia no empieza cuando se inaugura la primera ponencia.
En resumen
Una jornada para profesionales sanitarios no debería medirse solo por el número de asistentes o por la calidad de los ponentes.
También debería medirse por el conocimiento compartido, las conexiones creadas y las conversaciones que continúan cuando el evento ya ha terminado.
Jacqueline Ruiz C.

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