22 de noviembre de 2019

Hacerse amigo del enemigo


El mundo empresarial es estresante. Vives en la incertidumbre constante de no saber que pasará mañana. De hecho, hay mercados tan sensibles, que un ligero cambio puede poner  en riesgo empresas, productos, servicios e incluso mercados. 
Este sería el caso del avance tecnológico de las cámaras de los teléfonos móviles que están sustituyendo en gran medida la demanda por cámaras tradicionales o servicios de fotografía (revelaciones, sesiones, enmarcación, maquetación, etc.)
Por si fuera poco, uno no sólo debe vivir con el estrés de no saber si el día de mañana la tecnológica desbancará su producto o servicio, sino que encima, debe competir día a día para mantenerse en su sector y alejar a sus clientes de las zarpas de su competencia.
En un mismo mercado, todas las empresas proclaman ser las mejores, sin embargo, internamente, cada compañía tiene sus puntos débiles. Entonces nos encontramos en un punto en el que ya sólo nos ataca la competencia, sino que también la inmediatez y mientras miramos a fuera no vemos lo que se quiebra por dentro, y mientras miramos a dentro, no atendemos lo que nos amenaza afuera.  

Si hay algo con lo que no podemos luchar, es el paso del tiempo y que los consumidores exigen avances constantes. Pero lo que si podemos hacer es las paces con nuestros enemigos y convertirnos en colaboradores.

Mi experiencia en el sector de la comunicación corporativa me ha permitido ver cómo una asociación es un beneficio para todos.

Una asociación bien construida permite compartir Know-how, información sobre el sector y sus últimas tendencias, crear una base de datos en común sobre clientes y proveedores, recibir ofertas, tener contactos con experiencia profesional en el mismo sector y sobre todo, si se comunica bien y se crea una buena imagen de la asociación; se puede mejorar considerablemente la imagen y la reputación.

Así pues, ¿qué tal si en la época de la conexión, también conectamos como empresas?  Asóciate bien. 



Jacqueline C. Ruiz

4 de noviembre de 2019

ESTAR ONLINE CUANDO SE ESTA OFF-LINE: Las redes sociales y los eventos



Decir ahora que estamos en el boom de las redes sociales ya es anticuado. Las redes sociales no son novedad, tampoco son algo conocido/ o usado por solo un segmento de la población.  Las redes sociales se han integrado en nuestras vidas y tanto los nacidos en la época de las conexiones inalámbricas como en la época de la televisión en blanco y negro, las conocen y usan. De modo que no podemos olvidarnos de ellas cuando se quiere llevar a cabo un evento.

Si bien los eventos están creados para las conexiones cara a cara, el networking y la experiencia física, son capaces de transformarse en una herramienta de promoción, comunicación y medición cuando se le integran las redes sociales.  
En primer lugar, las redes sociales se pueden utilizar previamente al evento, de tal forma que incrementen el Brand awarness y promuevan la participación. Esto se puede hacer mediante la publicación de contenido en las redes oficiales de la organización o con la publicidad en las mismas que redirija al usuario hacia la página web de la empresa. De esa forma se facilita la venta de entradas y el contacto de la empresa con el consumidor.


En segundo lugar, las redes sociales son una gran herramienta de comunicación del evento , útil para la futura promoción de servicios, productos u otros eventos. Para ello, se requiere de una gran organización. Se debe de pensar en qué redes sociales esta nuestro público. Si sabemos que está en Facebook o Instagram podemos crear photocalls para el evento, si este está en Twitter, hashtags potentes. También dependerá del formato de contenido que le interese a nuestro consumidor. Si tiene predilección por las noticias (Twitter, LinkedIn, Facebook) se deberá preparar el terreno para crear contenido noticiable y publicity) o si en cambio, tiene preferencia por el contenido audiovisual (Instagram, Snapchat, Youtube, Pinterest) se podrá considerar la realización de un Aftermovie del evento, o invitar a influencers para que retransmitan por Instastories el evento o suban sus fotos con los Hashtags creados meticulosamente.

Por último, después del evento, las redes sociales son una excelente forma de medición de los resultados. A través de los hashtags, menciones, conversaciones, imágenes y videos que han subido los usuarios en sus perfiles, se puede obtener una idea bastante clara del éxito o no del evento.

Dicho esto, hay que pensar en qué función queremos dar a las redes sociales antes, durante y después del evento ya que existe más de un centenar de acciones que se pueden tomar. Para no verse abrumado entre tantas posibilidades y reconociendo que “quién mucho abarca poco aprieta”, es mejor delegar la función a un profesional que se encargue de seleccionar las redes sociales más adecuadas para la naturaleza del evento y los participantes potenciales/consumidores/clientes y las acciones que se van a tomar en cada momento para lograr los objetivos establecidos.

Personalmente recomiendo contar con agencias especializadas en eventos, como Manatís, para la gestión de un evento que quiere contar con acciones en Redes sociales. Como última reflexión, aunque el contenido sea efímero, las opiniones son muy sólidas.


Jacqueline C. Ruiz

Hacerse amigo del enemigo

El mundo empresarial es estresante. Vives en la incertidumbre constante de no saber que pasará mañana. De hecho, hay mercados tan sensi...